La pirámide del sol en la Avenida de los Muertos, vista desde la punta de la pirámide de la Luna, es el símbolo de Teotihuacán en México Parte del antiguo emplazamiento de Teotihacán (arriba) está ahora bajo un Walmart. Walmart está destruyendo la here …

Donna Yates
The Pyramid of The Sun and Avenue of The Dead, viewed from the top of Pyramid of The Moon, are the symbol of Teotihuacán in Mexico.

La pirámide del sol en la Avenida de los Muertos, vista desde la punta de la pirámide de la Luna, es el símbolo de Teotihuacán en México

Parte del antiguo emplazamiento de Teotihacán (arriba) está ahora bajo un Walmart. Walmart está destruyendo la herencia cultural de México por interés comercial. Una arquóloga nos ofrece su punto de vista.

– Por la Dra. Donna Yates

– Traducción de Alvaro Francisco Huertas Rosero

Como una arqueóloga, doy la bienvenida a noticias como “Los sindicatos en Canadá, Estados Unidos y México preparan protestas y acciones legales contra la subsidiaria mexicana de Walmart”. Es triste lo que se dice sobre 24 millones de dólares en sobornos para construir un almacén en Teotihuacan, pero, si se piensa, tiene sentido. Toma bastante audacia arriesgar conscientemente el sitio de legado cultural más querido de un país, y, por lo visto, también toma bastante dinero. Sin embargo, estoy segura de que Walmart siente que valió la pena: si una fracción de los 1.5 millones de visitantes anuales a Teotihuacán pasa por las puertas de Walmart, ellos habrían recuperado fácilmente su “inversión”.

En vez de enfocarme en la corrupción corporativa en Teotihuacán, me gustaría discutir más bien la corrupción en el manejo del legado cultural. El nivel de sobornos mostrado en el New York Times sería escandaloso en cualquier contexto, pero esto no es cualquier contexto, es Teotihuacán. Teotihacán es uno de los complejos culturales más poderosos e influyentes de América. Albergó a una de las ciudades más grandes del mundo en su momento. Es un Sitio de Patrimonio Mundial de la UNESCO, que se debería preservar como patrimonio de toda la humanidad.

Ahora, una porción de ella yace bajo un Walmart.

Teotihuacán, que se encuentra a más o menos 50km de México, D.F., se ha convertido en un símbolo importante de la identidad mexicana. Aún desde antes de la conquista española, el sitio, ya como ruinas, era un lugar evocativo, envuelto en la mitología fundacional nacional. Aún hoy en día, no sabemos cómo los fundadores de esta ciudad la llamaban, aunque el nombre azteca del sitio, Teotihuacán (que significa algo así como “el sitio donde nacieron los dioses”) muestra su carácter sagrado, maravilla e importancia.

Teotihuacán está envuelto en el misterio debido a la ausencia de registros escritos. Lo que sabemos viene de excavaciones arqueológicas extensivas, los registros escritos de los vecinos letrados de culturas Maya, y aún la profunda memoria cultural de los pueblos nativos de la región. Teotihuacán era enorme en el siglo quinto de nuestra era; la ciudad se extendía sobre 36 kilómetros cuadrados y albergaba, basados en algunos estimados, más de 200.000 personas. Los teotihuacanos construyeron estructuras tremendas (La Pirámide del Sol, por ejemplo, tiene 225 metros de largo y 75 metros de altura), desarrollaron esquemas innovativos para extender la frontera agrícola, y hay evidencia significativa de que Teotihuacán fue una ciudad planificada, diseñada sobre una cuadrícula y zonificada. La ciudad parecía tener una influencia significativa sobre la zona a través de redes de comercio, conexiones políticas (se cree que los Teotihuacanos fueron los fundadores de algunas de las dinastías Maya clásicas más poderosas), y una constante inundación de su persuasiva iconografía. Todo esto, sin haber desarrollado la rueda, sin bestias de carga, y sin la palabra escrita.

La Teotihuacán de hoy en día es al tiempo bella y popular. Alrededor de 2.5 millones de personas visitan Teotihuacán cada año, y según un estudio llevado a cabo por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en el día más concurrido del año en Teotihuacán, grupos controlados de 20 a treinta turistas visitan la Pirámide del Sol cada 5 minutos. No es un sitio arqueológico remoto sin valor moderno. No es una ruina desagradable bloqueando el camino al progreso. Es un monumento vivo del pasado, un sitio donde los mexicanos y extranjeros reflexionan sobre quiénes fueron, quiénes son, y a dónde van en el futuro.

Una protesta contra los desarrollos de Walmart

Una protesta contra los desarrollos de Walmart

De modo que cuando se supo en 2003/4 que una tienda Walmart iba a ser construida “cerca” a Teotihuacán, la comunidad arqueológica se preocupó mucho. Nosotros los arqueólogos frecuentemente encontramos difícil expliarles nuestra disciplina a los legos, especialmente a los extranjeros con un ojo simplista para el desarrollo comercial sin matices. Simplemente porque el nucleo de Teotihuacán es muy grande y visible, no significa que la arqueología termina al borde del templo. Más bien se extiende, sobre el suelo, en todas direcciones, escondido de la vista pero esperando ser expuesto y estudiado. Que no se vea no significa que no esté ahí.

Un ejemplo escalofriante de esto es el uso por parte del ejército americano del sitio iraquí de Babilonia. Mientras algunos de los daños al sitio fueron inflingidos sobre ruinas visibles e importantes, al menos parte de la destrucción, apearentemente, se debió a un error en la lectura del mapa del sitio. Se excavaron trincheras, y se parquearon vehículos pesados en areas que, visualmente parecían vacías, pero que estaban en realidad dentro de los muros de la ciudad antigua. Estas actividades desestabilizaron los restos anteriormente preservados, y causaron una destrucción que aún no podemos siquiera cuantificar.

Son estas periferias, estas zonas exteriores de los sitios, las partes que están más en peligro de ser destruidas por desarrollos arquitectónicos. Es difícil convencer a las autoridades que planean de proteger este tipo de pasado, simplemente porque la gente no puede creer en lo que no ve directamente. Aún peor, es en estas areas dodne la gente promedio vivía: la gente que construyó las pirámides gigantes, no la gente que vivía en ellas. La arqueología de la vida real, la de los trabajadores, la de los granjeros, la de los artesanos, la de el día a día es la más difícil de preservar. Se la depreda y destruye.

Walmart Mexico

Cuando los arqueólogos oyeron que se iba a abrir una tienda Walmart serca del sitio, pensamos “aquí vamos otra vez”. Las matemáticas parecen simples: Teotihuacán cubría 36 kilómetros cuadrados en su apogeo. El Walmart se está construyendo a sólo 1klm del parque turístico preservado ya a sólo 2.4 kilómetros de la Pirámide del Sol. El Walmart está siendo constuído en Teotihuacán. Estábamos horrorizados, pero nosotros y quienes nos apoyan no teníamos ningún poder para parar la construcción. Los arqueólogos han sido acusados de pararse en el camino del progreso, de impedir esta nueva fuente de trabajos para el area (sin importar la amenaza a los negocios locales y a la cantidad enorme de gente empleada en el parque arqueológico), de no ser rasonables. Ahora ha salido a la luz que la construcción fue posible gracias a corrupción de alto nivel tanto por parte de Walmart como por parte de oficiales locales. Tal vez la única cosa en la que estábamos en el camino era el enriquecimiento personal de alguien.

La construcción del Walmart en Teotihuacán le ha costado al sitio. Aún cuando Teotihuacán es un Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO, la UNESCO ha dicho que no se le informó que se estaba construyendo un Walmart, una violación al plan de preservación asociado al sitio. Tan temprano como 2005 (el año después de la construcción del Walmart), la UNESCO ha mandado equipos técnicos para evaluar la construcción y el daño al sitio. Un reporte del 2005 informa que ningunos restos arqueológicos fueron destruidos durante la construcción (aunque recordémoslo, los restos arqueológicos de gente común son normalmente clasificados como “insiginficantes”). “Sin embargo, la integridad visual de la propiedad con su emplazamiento puede estar comprometida, afectando su valor simbólico asociado”.

El Walmart es visible desde la punta de la Pirámide del Sol.

De acuerdo a la UNESCO, el gobierno mexicano ha fallado en ocuparse de este problema. En 2007 México “no mandó el diseño, adopción e implementación del Plan Integrado de Manejo del Sitio Arqueológico que fue solicitado por el Comité de Patrimonio Mundial en 2005”. Ellos tampoco mandaron un plan en el 2008, sino que más bien mandaron un informe que “contiene muy poca información sustantiva nueva sobre la situación actual, que se refieran a las solicitudes del Comité de Patrimonio Mundial”. Un informe de 2009 mandado a la UNESCO por México, de la misma manera “no contiene información sustantiva acerca del estado actual de la propiedad; el grupo de trabajo intersectorial sobre los impactos del desarrollo no controlado, y por lo tanto no responde a los problemas mencionados por el Comité de Patrimonio Mundial”. Un plan de manejo fue mandado, finalmente, en 2010, y un informe sobre la implementación de este plan fue mandado en 2012. Es de notar en este reporte la declaración de que “el acceso a areas no excavadas o cerradas al públio requiere restricciones más fuertes para mitigar el deterioro generado por acumulación de basura, materiales estructurales y vandalismo”. Ocho años antes, Un Walmart fue construido en esa area.

Comparto la indignación que rodea las revelaciones de corrupción envueltas en este escándalo, sin embargo, llamo a los lectores a no perder de vista lo que podríamos haber perdido. Luis Gálvez, un lider del sindicato de trabajadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia, ha declarado que el Walmart en Teotihuacán es una “ofensa contra México”. Yo diría que es más que eso. Es una ofensa contra nuestro patrimonio cultural común. Quien quiera que visite el sitio, quien quiera que suba al Templo del Sol para ver el Valle de México e imagine la antigua y vasta ciudad, pintada de colores vivos y refulgiendo al sol centroamericano, tendrá que pretender no ver el Walmart o preguntarse por qué está ahí.

Eso, ciertamente, no es lo que yo querría.

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 – Dra. Donna Yates es un investigador postdoctoral en el Trafficking Culture proyacto en la Scottish Centre for Crime and Justice Research del University of Glasgow el estudio de las antigüedades tráfico y la delincuencia patrimonio en América Latina. Puedes seguirla en twitter o leer su blog.


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Archaeologist in a criminology dept, I study antiquities trafficking, archaeology, & art crime. Not your average antiquarian. I banjo. Own views @CultureTraffic

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